viernes, 2 de diciembre de 2011

LA POBRE VIEJECITA.



Érase una viejecita
sin nadita que comer
sino carnes, frutas, dulces,
tortas, huevos, pan y pez.

Bebía caldo, chocolate,
leche, vino, té y café,
y la pobre no encontraba
qué comer ni qué beber.

Y esta vieja no tenía
ni un ranchito en qué vivir
fuera de una casa grande
con su huerta y su jardín.
Nadie, nadie la cuidaba
sino Andrés y Juan y Gil
y ocho criadas y dos pajes
de librea y corbatín.

Nunca tuvo en qué sentarse
sino sillas y sofás
con banquitos y cojines
y resorte al espaldar.

Ni otra cama que una grande
más dorada que un altar,
con colchón de blanda pluma,
mucha seda y mucho holán.

Y esta pobre viejecita
cada año hasta su fin,
tuvo un año más de vieja
y uno menos que vivir.

Y al mirarse en el espejo
la espantaba siempre allí
otra vieja de antiparras,
papalina y peluquín.

Y esta pobre viejecita
no tenía qué vestir
sino trajes de mil cortes
y de telas mil y mil.
Y a no ser por sus zapatos
chanclas, botas y escarpín,
descalcita por el suelo
anduviera la infeliz.

Apetito nunca tuvo
acabando de comer,
ni gozó salud completa
cuando no se hallaba bien.

Se murió de mal de arrugas,
ya encorvada como un tres,
y jamás volvió a quejarse
ni de hambre ni de sed.

Y esta pobre viejecita
al morir no dejó más
que onzas, joyas, tierras, casas,
ocho gatos y un turpial.

Duerma en paz, y Dios permita
que logremos disfrutar
las pobrezas de esta pobre
y morir del mismo mal.

    

 Rafael Pombo. Bogotá, Colombia. 1833-1912.

sábado, 24 de septiembre de 2011

CULTCHOVA. LIBROS SOBRE RUEDAS.


 la TCHOVA  es un carro que se utiliza en Mozambique para todo, desde transportar fruta hasta chatarra.


Inspirándose en él surgió  allí este prototipo en madera y lata para transportar los libros entre las escuelas.




Me encanta. 
Visto aqui

martes, 30 de agosto de 2011

domingo, 28 de agosto de 2011

SOLGO. EDELVIVES.


Edelvives nos ofrece este exquisito album escrito por María Teresa Andruetto e ilustrado por Cynthia Orensztain  sobre  Solgo, un pintor de la antigua Corea del que se cuenta que hasta los pájaros se querían posar en sus árboles pintados.


"Hubo una vez, un hombre que pintaba 
sobre viejos cordobanes,
sobre el papel de arroz,
sobre la seda.
En las afueras de una ciudad,
el hombre pintaba ramas de cerezos,
durazneros en flor, cañaverales,
y amaneceres azules, de un azul de agua,
y un renacuajo en el estanque verde,
y una montaña con las cumbres blancas..."




jueves, 25 de agosto de 2011

¿PAPÁ, QUÉ PASA?


Es un anuncio de un Ipod. La niña no entiende porque la revista ni suena, ni se agrandan las imágenes al tocarlas.
Pero ni el mejor de los Ipod  puede sustituir a un buen cuentacuentos. El factor humano cuenta.






Visto en leer.es.
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